
La crassula ovata, más conocida como el árbol de jade, es una planta suculenta originaria de Mozambique, un país ubicado en África Oriental.
Es fácil reconocerla ya que es una planta perenne, con ramas gruesas y hojas carnosas de 3 a 7 cm, que crecen en pares opuestos a lo largo del tallo.
También es considerada una de las especies más apreciadas dentro de la jardinería, no solo por su aspecto ornamental, sino también por su significado espiritual.
¿Qué significa que a mi árbol de jade se le caigan las hojas?
Uno de los problemas más comunes que afectan al árbol de jade es la caída de sus hojas.
Hablando en el mundo de la jardinería, este síntoma suele interpretarse como una señal de que algo no está funcionando bien en su cuidado.
Sin embargo, a diferencia de otras plantas, el árbol de jade no debería perder hojas con tanta frecuencia. Si esto sucede, es probable que esté recibiendo demasiada agua o, por el contrario, que el riego sea insuficiente.

Un grupo de expertos en jardinería, según el sitio Terra, explican que el principal error en el cuidado del árbol de jade es el riego excesivo.
No hay que olvidar que es una suculenta, por lo que almacena agua en sus hojas y tronco, por lo que un exceso de humedad en el sustrato puede hacer que sus raíces se pudran y las hojas se caigan.
Por otra parte, si no la riegas con la frecuencia que necesita, esta falta de humedad hará que el árbol de jade no reciba los nutrientes necesarios y se estrese. Intenta buscar el equilibrio.
En cuánto a iluminación, preocúpate de ubicarlo en una zona donde reciba luz indirecta, ya que el exceso de sol directo puede debilitar las hojas de esta planta que sirve tanto en interior como exterior.

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